A veces cuando estoy despierta por la noche, me pregunto si he vivido. Y me pregunto si le pasa lo mismo a todo el mundo o si hay gente que tiene más talento para vivir que otros. O si hay gente que nunca vive sino que existe y entonces soy presa de la ansiedad. Veo una fea imagen de mí misma. Nunca he crecido. Mi cara y mi cuerpo han envejecido. Estoy acumulando recuerdos y experiencias pero, dentro de todo, ni siquiera he nacido.