- Somos totalmente diferentes a como éramos. Cuando me miro al espejo al afeitarme, ¿sabes qué veo? Me lo veo en la cara, es difícil esconderlo. Mi cara tiene algo profundamente cínico. Es difícil esconderlo.
- Enhorabuena.
- Es difícil esconderlo. ¡Es muy difícil esconderlo! El corazón…el corazón me palpita, ¿entiendes? ¡Palpita y palpita Tengo el estómago vacío. Y me apetece gritar. Estoy inquieto…con esta pose. ¡Yo no soy yo! ¡Y yo sé que soy otro!
- ¿Crees que yo también?
- ¡Sí!
- Pues es definitivo. Nos han invadido. Hay otros haciéndose pasar por nosotros. Y tienes razón. A tu sonrisa le pasa algo. Contéstame a algo. ¿Qué crees que nos han hecho? ¿Que nos han matado? ¿Que nos han asesinado? ¿Que estamos muertos? ¿Que perdemos el sentido del humor? Fui mi graciosa. ¿Cuándo fuiste gracioso tú?
- ¡¿Cuándo fui gracioso yo?!
- No te he oído contar ni un mal chiste.Ni reirte de los de los demás. ¡Nunca!
- Fui gracioso.
- ¡¿Cuándo?!
- De pequeño.
- Tengo la respuesta. Es genial, genial. Es una idea maravillosa. Es tan sencilla que es tonta. Es increíble como funciona la mente… O sea, da miedo como funciona. No lo ves y es muy sencillo. Suena el teléfono y contestas, te pones enfermo y vas al médico, te rompen el corazón y empiezas con otro. Estamos fatal, deprimidos asquerosos: no tenemos que sentarnos y aceptarlo, ¡Podemos dar las luces, bailar! Si necesitamos afecto, nos lo podemos dar. Nos tenemos el uno al otro.
- […]
- En serio, es fácil. Es la mejor idea. Es tan fácil que no lo ves.








